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MCER B2 · Lectura extra · Shadowing · Emociones y entonación
Daniela llama a su mamá con una noticia que les cambiará la vida. La conversación pasa de la emoción a la preocupación, del dolor a la ternura. Cada parte lleva la etiqueta de su emoción para que practiques la entonación: ideal para hacer shadowing.
emoción—¿Mamá? ¿Estás sentada? ¡Tengo que contarte algo increíble!
—¿Qué pasó, hija? Me asustas… ¿Estás bien?
—¡Mejor que nunca! ¿Te acuerdas de la entrevista con la empresa de Madrid? ¡Me ofrecieron el puesto!
incredulidad—¿Cómo? ¿En Madrid? ¿En España?
—Sí, mamá, en España. ¿Dónde más va a estar Madrid? —contestó Daniela, riéndose.
—No, no, espérate… ¿Me estás diciendo que te vas a vivir al otro lado del mundo?
orgullo—Bueno, al otro lado del océano. Es el trabajo de mis sueños, mamá: voy a dirigir un equipo de diseño. ¡Yo, dirigiendo un equipo! ¿Te imaginas?
preocupaciónHubo un silencio largo.
—Ay, mi amor… claro que me alegra que te vaya tan bien. Pero me da miedo que estés tan lejos y tan sola. ¿Quién te va a cuidar si te enfermas? ¿Con quién vas a pasar la Navidad?
dolor—Mamá, tengo treinta años. Sé cuidarme sola. ¿Por qué siempre tienes que ver el lado malo de todo?
—No es eso, Daniela. Es que… me duele que te vayas. Eso es todo.
ternuraDaniela respiró hondo. Ya no estaba enojada.
—Lo sé, mamá. A mí también me cuesta. Pero si no lo intento, voy a pasar toda la vida preguntándome qué habría pasado.
esperanza—Tienes razón… —dijo su madre, con la voz más suave—. ¿Y sabes qué? Ojalá encuentres un departamento con un cuarto extra.
—¿Para qué?
—¡Pues para mí! Siempre he querido conocer Madrid.
alegríaLas dos se rieron al mismo tiempo.
—¡Trato hecho! —gritó Daniela—. Pero con una condición: que me lleves tus tamales.
—¡Ni lo sueñes! No creo que me dejen pasar con tamales por el aeropuerto… pero algo se nos ocurrirá.
Expresiones de emoción con subjuntivo: me alegra que te vaya, me da miedo que estés, me duele que te vayas, ojalá encuentres, no creo que me dejen. Para la entonación: en las preguntas de sí o no, la voz sube al final (¿Estás bien?); con palabras interrogativas, baja (¿Qué pasó?); en las exclamaciones, empieza alto y con energía (¡Me ofrecieron el puesto!).
Que le ofrecieron el trabajo de sus sueños en Madrid: va a dirigir un equipo de diseño.
No lo podía creer. Preguntó varias veces si de verdad era Madrid, en España.
Que Daniela esté tan lejos y tan sola: se pregunta quién la va a cuidar si se enferma y con quién pasará la Navidad.
Porque siente que su madre siempre ve el lado malo de todo. Le recuerda que tiene treinta años y sabe cuidarse sola.
La madre acepta la decisión y bromea: ojalá Daniela encuentre un departamento con un cuarto extra… ¡para ella!
Respuesta modelo: Mi mamá se pondría triste, pero me diría que le alegra que cumpla mis sueños. Mi papá me preguntaría mil veces si ya tengo departamento.
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